lunes, 15 de enero de 2018

RECUERDOS





Foto del autor


Los hechos según la Wikipedia

Plays the blues


RECUERDOS
(Batallitas de tiempos pasados)

Mientras bajaba para aquí, donde suelo escribir parte de éstas, mis palabrejas; andando entre la variedad de rutas posibles, y disponibles,  que hago para distraerme un poco y ver cosas diferentes, he seguido al río de gente que me precedía.

Una vez llegado a la Plaza Catalunya, centro neuralgico de Barcelona, se me ha ocurrido entrar en una de las múltiples sedes, que tiene una conocida firma comercial, de estas que ahora molan mucho, local dedicado a la moda y sus prendas muy  efímeras, esas que se necesitan cambiar varias veces por temporada, ya no vale para el bien del negocio, solamente una.

En esto estaba, en ver como ante el señuelo de las suculentas rebajas, iba entrando el personal, ávido de cambios en su fluctuante personalidad. 

Como mirón profesional, he ascendido por las escaleras mecánicas al piso superior, antes no estaban, pues no había tanto trasiego de público en este lugar.

Tengo que decir que antes era la sede central de un banco en la capital catalana y era un edificio de esos muy serios , con mucho mármol y mucho silencio, solo roto por los timbres de los teléfonos, el ruido de las maquinas de escribir,  de sumar y poca cosa más, aquí se hablaba bajito como en una iglesia, donde se iba a confesar cosas de los dineros.

Por cuestiones del trabajo, en mis años más mozos, lo había visitado bastante, cosas de estar en una pequeña empresa tirando a mediana.

Y hoy me ha dado por recordar el día que en esta plaza se montó un pollo considerable, porque unos desalmados se empeñaron en asaltar otro templo de estas mismas características, unos metros mas abajo, en otra esquina de esta conocida y central plaza.

Lo asaltantes se atrincheraron en el interior de la sede bancaria y mantuvieron como rehenes a personal y clientes, en aquel sábado fatídico.

Al principo, el tremendo desaguisado,  se asoció a un comando vinculado al famoso intento de golpe de estado del 23F, con la consabida toma del congreso de diputados, por parte de unos símpaticos guardías civiles, encabezados por otro conocido bigotes.

Mientras bajaba por la escalera del antiguo noble edificio, por la cual no pasa nadie, recordemos las cómodas y modernas escaleras mecánicas, he admirado sus viejas pintutas murales, con alegorias varias al mundo del trabajo, la industria, la colonización e incluso a los nobles fundadores de la entidad, de una conocida ciudad, muy industrial, del norte del país.

Por un momento, he rememorado los ruidos de disparos, el despliegue de la policia,la presencia de las tanquetas antidisturbios y todo eso.

Cómo en seguida aparecieron los periodistas y la variada gente que en un sábado por la mañana, de los ochenta del pasado siglo, estaba al quite en esta populosa plaza.

Tuve la suerte de que acordonasen la zona un poco más abajo, de este banco en el que estaba, lo cual me permitió salir con el coche del lugar e irme lo más lejos posible de la zona del conflicto y ya puestos de la ciudad.

Buscando la tranquilidad y la desconexión en las montañas, muy lejos de la zona conflictiva, donde por aquella época tenía un refugio vital.

Así que me fui presto del lugar, mientras sonaban sirenas y empezaban a bramar por los altavoces las consignas para qué se entregaran y facilitaran la liberacion de los rehenes, antes de pasar a males mayores.

Todo acabó más o menos bien, bueno para los inocentes para los asaltantes, representó la muerte de uno de ellos y algún herido.

Sólo se trataba de unos chorizos que intentaban aprovecharse de la situación politica y la cosa se pudo controlar, de todo esto me enteré más tarde, pues en mi retiro, en aquella época no llegaban las noticias.

Hoy en día de aquellos nobles edificios, cargados de solera y sobria estética acaudalada, donde se regían los destinos reales del principado, no queda nada, sólo la sede del Banco de España en la ciudad, sigue inamovible en su esquina, los demás excepto precisamente el que me acogía el día de autos, han sido engullidos por el menor de los siete grandes, que había en aquella época


Barcelona, 12 Enero 2018



viernes, 5 de enero de 2018

El Sol se va.



Foto de I.C.C.




El Sol ya se va
Salgamos a despedirlo.

Me veo perdido
en ese inmenso mar
con un azul tan intenso.

Sentado solo,
en una de esas
barcas amarillas
de salvamento.

Dándole  con desespero
a una vieja máquina
de telégrafo en desuso.

Machacando
rítmicamente
Sos, sos, sos

Sin desfallecer, sin pausas,
nadie puede captarme,
ya no se opera con Morse.

Sigo insistiendo,
en mi soledad
de naufrago recalcitrante.

Desesperado y perdido
en esa inmensidad,
tanta agua marea.

Al menos nadie me ataca,
o no veo tiburones
al acecho, rodeándome.

Sólo el eco perdido
de los muchos
sos sos sos
rebotando por las olas.
me cubre los oídos.

 En ese inmenso mar
a ratos verde, gris,  azul,
en función de sus juegos
con el Sol, que ahora
se va a dormir.

Vendrá ufana la Luna
a tomar el relevo
y poner las aguas
plateadas.

El sol se va,
salgamos a despedirlo.


Sarrià, 5 Enero 2018

domingo, 31 de diciembre de 2017

FELIZ AÑO NUEVO



                                                                                                     Canzonette a tre voici (Monteverdi)
  
                     

                      Foto de I.C.C.


                    ¡Feliz Año Nuevo!


Quiero desearos a todos, tanto a los que en algún momento de vuestra existencia habéis recalado por aquí, ni que sea a veces, sin saber muy bien porque, como a los masoquistas  más acostumbrados a leerme.

  Y ya no digo a los seguidores más o menos fieles que me vienen soportando estoicamente a lo largo del tiempo, e incluso suelen comentar y todo.

A todos os agradezco vuestra lectura, que hace que este blog, sea una cosa viva, renovándose continuamente gracias a vuestra presencia.

Con todos mis mejores deseos para este 2018 que viene.

jueves, 28 de diciembre de 2017

CONTROL 13 bis


Ahí, sí ahí, a la izquierda, donde empieza el muro, estaba nuestro puesto de control, el 13 bis. (Foto del autor)



De cómo fue mi primera participación activa en las 24 horas motociclistas de Montjuïc, allá por la prehistoria…

…estábamos en tierra de frontera, en un control que nadie sabía que pintaba allí en medio, los miembros de otros puestos vecinos nos miraron con la cara de desdén, propia hacia los novatos.

Nosotros imperturbables, nos limitamos a montar la tienda de campaña adjudicada y poner todas las cosas para contingencias varias, en orden.

La carrera se iba desarrollando con la tranquilidad monótona de ir viendo pasar las horas y notar cómo sus participantes iban disminuyendo.

Estábamos encantados de poderlos ver en primera línea y sin pagar, bueno eso ya lo habíamos conseguido antes también, pero esta vez íbamos de legales.

Pero es lo que tienen las carreras de resistencia, que algunas máquinas no lo resisten y ceden, y otras veces es el factor humano; el cansancio hace mella en alguno de los pilotos, y esa fracción de segundo en frenar o trazar, es fatal y  puede conllevar el accidente.

Para eso estábamos nosotros, bueno, me refiero a los controles de pista normales, lo nuestro era una circunstancia especial. El control 13 bis. Lo cual la indicaba que éramos un añadido, de última hora, (lo que se dice una improvisación, vaya), entre dos controles de verdad. El del Ángulo  y el de la Rosaleda, donde esa especie de falsa curva, que ya tomaban bastante despacio, al salir del ángulo y antes de frenar para la siguiente, allí nos pusieron.

Allí Pero justo allí, donde nadie esperaba que pasara nada, en una zona entre dos curva lentas, tuvo que ocurrírsele a alguien caerse y no solo eso, si no poner la pista perdida, derramando gasolina del depósito, que al ser de dos tiempos implicaba aceite en pista, añadido al del cárter, también depositado cual fina capa deslizante por el asfalto.

Nos faltaron pies para correr y manos para indicar el problema  a los participantes. Como jabatos noveles en esas lideres, desplegamos un abanico de banderas amarillas, para indicar la peligrosidad del lugar, (Por aquel tiempo el color amarillo estaba bien visto por las autoridades, competentes por supuesto) avisando de maquina accidentada en pista, con piloto aturdido en el margen, por suerte sin consecuencias graves, aparte del orgullo herido y esas cosas. pero con el asfalto en mal estado.

Y lo más importante, mi presencia en la pista ondeando la bandera que mejor nos representaba y en aquella ocasión totalmente obligada, la de aceite por la zona de la trazada.

Protagonistas del momento, como toreros ante el peligro, así nos mostrábamos a las hordas de bestias que acometían la curva temerosos con lo que se iban a encontrar, ya avisados por el anterior control de que la cosa estaba chunga.

Mientras desesperados, mis compañeros echaban  sepiolita a discreción en la pista, para absorber el fatídico liquido derramado, yo seguía sólo ante el peligro, pensando cómo me había dejado engañar de aquella manera, para ver la  carrera gratis y en primera línea, según nos dijo el amigo que una vez instalados en el control pirata y montada la tienda, desapareció para hacer relaciones públicas y pavonearse con la cinta puesta de controlador total, ese pase para todas las zonas prohibidas, menos la que le correspondía.

Pero eso, a la moza agraciada con aceptar sus graciosa invitación no le iba a importar mucho…

Pero cómo le explicarían a mi madre que hacía yo en medio de una pista con las motos pasándome casi por encima, mientras las toreaba mostrando la bandera para mi cuatribarrada, para los demás la de “peligro: aceite en el asfalto” 
Cuando me desengancharan de alguno de aquellos centauros, que apenas me veían, dado lo diminuto de mi tamaño, por mucho trapo mostrado, sólo veían una bandera con patas.

La cosa se fue normalizando, mientras una vez retirado los escombros y el asfalto se quedaba limpio tras el sucesivo pase de competidores por el polvo blanquecino que habíamos puesto en la pista.

Aplausos y pitos es lo que nos correspondió a la cuadrilla actuante por parte de los verbeneros espectadores que aquellas horas de la noche, desviaron su mirada de las cervezas para ver el espectáculo ofrecido.

Digamos que superamos el trance con nota. De aquel grupo, unos acabaron corriendo, otros participando en algún equipo y otros de fieles espectadores, pero disfrutando todos un montón de la montaña mágica.

Así varió en los siguientes años, nuestra participación en la carrera de motos más significada e importante, de nuestra querida ciudad preolímpica, digamos de forma sustancial. Pero eso ya lo iré contando…



Barcelona, 27 Diciembre 2017

Foto colección del autor





miércoles, 20 de diciembre de 2017

Feliz Navidad


Foto de I.C.C.


Están ateridos, han llegado en un estado lamentable de agotamiento, pero al menos lo han conseguido, otros han quedado como pasto de peces.

Encima hace un frío cuyo helor por sus ropas humedecidas por las olas en el desembarco, les congela literalmente los pies, brazos y pensamientos.

Están tan agotados que apenas saben moverse. A gritos les conducen a un centro de acogida y control, es un decir, dado lo que puede dar de sí, esa construcción improvisada en el muelle.

Se sienten, aunque no lo saben, como ganado en momentos de recuento, antes de ir al matadero.

Entienden poco o nada, pero los gritos y expresiones, suelen hacer efecto para obedecer sin rechistar, nada será peor que lo dejado atrás.

Son una pareja más, entre muchas, que quieren cambiar su situación, esperaban, al estar ella embarazadísima, un trato más favorable, pero de momento no es así.

Sólo obtienen una formularia indiferencia, natural entre los muy bregados en los menesteres de atención a los recién llegados.

La luna, les ha abandonado, tenía el mismo aspecto que la dejada, en su lejana aldea, ahora no saben si les va  tratar igual que entonces.

Eso les produce un cierto desespero, aquí esperaban que su suerte al fin iba a cambiar para bien.

Tienen tanto que ofrecer, sus manos, ya tan curtidas pese a su juventud, están preparadas para dar lo mejor de sí mismas, no le temen al trabajo duro, solo al pasado incierto.

Las cosas se precipitan, será por la angustia, los desvelos pasados, el sentirse en tierra firme, el cansancio acumulado, los ojos de ella expresan el espanto.

La llegada se precipita, sus gritos alertan a la concurrencia, embotada en sus pensamientos y en hacerse con una bebida caliente.

Se la llevan a un cuartucho, un trastero usado para guardar aperos varios, no hay otro lugar con un poco de privacidad, como si a ella le importara dar a conocer a su hijo, con mayor o menor discreción, lo único que quiere: Que nazca bien.

Y sí,  llega, y se hace oír, y ya pide un lugar en el mundo, en este mundo, un rincón para estar, que importa si no estaba previsto para él.

Una voluntaria, mientras lo arropa en sus brazos dice: ¡Ya es Navidad!

Y otra le responde: ¡Pues le pondremos Jesús!

La madre no entiende, el padre asiente si con ello se gana un lugar al sol.

Con mis mejores deseos para una: 

¡Feliz Navidad!



Barcelona, Diciembre 2017


sábado, 2 de diciembre de 2017

CAMPAÑA



Por Navidad todos a casa
Foto del autor





Otra vez estamos
en campaña.

¡Qué bien!

Y van tropecientas,
para no aclarar nada.

Con lo sencillo
que hubiera sido,
hacer la gran pregunta
de una vez por todas.

Ya vienen, ya se acercan,
con sus trompetas,
allanado el camino
a los testaferros,
elegidos para
glorias efímeras.


Oiremos sin escuchar,
las mismas mentiras,
en otras bocas,
o en las mismas.
que de todo hay,
menos vergüenza.

Es fácil criticar,
pero nos lo ponen
tan bien, tan fácil,
que no podemos
dejar de hacerlo.

Sólo nos queda
desahogarnos,
llorando por los
desastres logrados
a cada nuevo envite.

Mientras,
con criterios diferentes,
para las mismas
supuestas faltas,
se mantienen
a unos dentro
y a otros fuera.

Y así,
con estos mimbres,
acudiremos
prestos y contentos
a la nueva convocatoria.

Pasando previamente
por una campaña
más barriobajera
si cabe.

Para hacer
el mismo cesto
de siempre.



Barcelona, 1 Diciembre 2017








martes, 28 de noviembre de 2017

Contemplando una ciudad

Foto del autor




Luce el sol,
el fuerte viento
tras las pasadas lluvias,
nos permite una visión
muy nítida.

Tanto, que teniendo
la ciudad a mis pies,
puedo observar
los edificios
más singulares.

Esos que a todas horas
son fotografiados
por muchos,
quizás demasiados,
turistas por minuto.

¿Existe esa estadística?
Tendría que haberla,
para mentes
preguntonas
y políticos
con neurosis
de ofrecer,
alud de datos
inservibles,
para justificar
su nula sapiencia
sobre lo que sea.

Cualquier ciudad
vista desde lo alto
nos parece hermosa.

Nos llega un ruido,
 lejano, informe,
 que no molesta.

La polución no sube
se queda ahogando
a los ciudadanos,
esos que me incordian
con su sola presencia,
al ocupar
 mi espacio vital.

Luego bajaré
a esconderme
en mi cueva
a ver pasar
 las horas,
hasta el siguiente
 funeral.

Los que están a mi lado
no saben lo que pienso
ni siquiera contemplan
las bellas vistas

Pobre jabalí
aislado en su hocico,
buscando bellotas
y esa torcaz
en vuelo rasante,
hasta la charca.


Barcelona, 28 noviembre 2017